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Este Albacete Balompié me entusiasma

Hablo desde la cautela, en voz baja y sin el mínimo afán de provocar que alguien eche las campanas al vuelo. Sólo quiero compartir las sensaciones que me ha transmitido mi equipo y engordar un poco más el saco del optimismo. Porque, sinceramente, la imagen ofrecida por el Albacete Balompié en estas tres primeras jornadas de LaLiga 1|2|3 es muy alentadora. Ese entusiasmo se puede compaginar sin problema con la tarea de mantener los pies en el suelo. Sigamos acordándonos de dónde venimos, saboreemos el momento, tengamos el hambre y el cosquilleo de ir a por más y, si alguien todavía lo está dudando, que se una a esa multitud que quiere ser 8.000. En mi caso, no puedo. Pero si alguno de vosotros está aún entre el “sí” y el “no”, todo apunta a que no se arrepentirá si se lanza. “Siempre queda la experiencia”, decía Enrique Martín.

Regreso a lo plenamente futbolístico y me es difícil resistirme a trazar diferencias entre el Alba de Ramis y el de años anteriores. ¿Cuánto tiempo hacía que el equipo no se mantenía invicto en las tres primeras jornadas de liga estando en Segunda? Pues yo se lo digo: concretamente, doce temporadas, cuando el Albacete de César Ferrando arrancó el curso 2006/2007 con 9 puntos de 9 posibles. En el presente siglo, los manchegos sólo han conseguido mantenerse sin perder durante las tres primeras jornadas en dos ocasiones: en la ya mencionada y en la temporada 2002/2003, aquella tan bien recordada por todos. Pero, sobre todo, me gustaría subrayar diferencias entre la campaña actual y la tan turbulenta temporada anterior. Y es que el Albacete de Ramis tiene más puntos en tres partidos que el Albacete de Aira hasta la destitución del berciano.

Como no quiero ser oportunista escudándome en los números, paso a hablar de lo mostrado sobre el campo. Ustedes se acordarán del Albacete de un año atrás. Inadvertido en ataque, tembloroso en defensa, sin capacidad de reacción, falto de ideas, quizá hasta con complejo de inferioridad… ¿y el grupo de Ramis? En estos tres primeros partidos, la ‘orquesta’ dirigida por el técnico catalán no se ha dejado avasallar por dos equipos procedentes de Primera, encaja menos de un gol por partido, es el tercer máximo realizador de Segunda junto a varios equipos y las sensaciones transmitidas son prometedoras. Además, hay que mencionar periodos de nivel de juego convincente, como las segundas partes ante Dépor y Las Palmas (donde además se vio garra, inconformismo y combatividad) y un sólido primer tiempo (sumado a una controlada segunda parte) frente al Córdoba.

Hablamos de un Alba competitivo, aplicado, intenso y, a ratos, incluso vistoso. Para más inri, estamos ante un bloque que evidencia progreso con el transcurrir de los partidos. No se puede exigir más. Los refuerzos funcionan. Tejero, súper disciplinado. Caro, un cerrojo junto al acertadamente reconvertido Arroyo. Fran García y su deseada madurez. El equilibrio y la omnipresencia de Febas. La pausa y el saber qué hacer de Eugeni. El descaro de Rei Manaj. Todo ello sin pararme a hablar de los que continúan, porque están inteligentemente elegidos. Y por encima de ellos, un director de orquesta como Ramis que mantiene parte del discurso de Martín (en lo que a intensidad se refiere), pero que además llama a la prudencia y a la vez quiere mandar pinceladas de agrado a la afición y lo está consiguiendo.

Cabeza fría. Venimos de salvarnos en el Heliodoro Rodríguez López casi sobre la bocina. Es el espejo donde mirarnos y una imagen a no repetir. De momento, la siguiente etapa del recorrido consiste en darlo todo por seguir siendo igual de incómodos en Reus. De momento, sólo puedo decir que este Albacete Balompié promete.

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