La efectividad gala ocupa el trono mundial a costa de la nobleza...

La efectividad gala ocupa el trono mundial a costa de la nobleza croata

El combinado de Didier Deschamps, fiel a su estilo rácano pero eficaz, llegó al descanso por delante gracias a un gol en propia y a un penalti. Con un contundente arranque de segundo tiempo y dos goles más, los franceses sentenciaron el choque ante una desgraciada Croacia

Francia derrota a Croacia para conquistar su segunda Copa del Mundo. Foto: @FIFAWorldCup

Francia es la sucesora de Alemania como vigente campeona del mundo de naciones. La selección de Didier Deschamps ha superado en la final a Croacia por cuatro tantos a dos y se asegura su segunda estrella en el pecho gracias a un estilo carente de brillo, pero a la vez sólido, vertical y de convicciones simples pero efectivas. No se ha coronado campeona la selección más vistosa, pero sí la mejor. Al cuadro galo le avala su rocosidad, su productividad, el sacar el máximo provecho a todo el talento que atesora y, por supuesto, el haberse abierto paso por el lado más temible del cuadro. Ante Croacia, los franceses arrancaron pasando inadvertidos, superados por su rival, pero un gol en propia de Mandzukic y un discutible penalti de Perisic transformado por Griezmann les allanó el camino y les permitió reponerse al empate del propio Perisic. En la reanudación, los hombres de Deschamps experimentaron una mejora de sensaciones y en un abrir y cerrar de ojos habían sentenciado el título gracias a los tantos de Pogba y Mbappé. Un ridículo error de Lloris mantuvo una mínima esperanza para Croacia con el 4-2, pero la victoria ya no peligró en ningún momento para Les Bleus.

Sin discusión, el dueño del primer cuarto de hora de juego fue el equipo de Zlatko Dalic. Los balcánicos se mostraron muy metidos en partido desde el pitido inicial, desactivaron a Francia y su personalidad en el tramo inicial provocó que los galos quedasen retenidos en campo propio y sin posibilidad de oler el cuero. No obstante, pese a que los croatas se llevaban todas las disputas, monopolizaban la bola y condenaban a Francia a la discreción, no fueron capaces de traducir en ocasiones ese dominio. Y entonces se llevarían el primer directo a la mandíbula. Prácticamente sin haber pisado el área de Subasic previamente, los hombres de Deschamps dispusieron de un libre directo que Griezmann envió al balcón del área pequeña y Mandzukic, sin fortuna alguna, peinó la pelota para colocarla junto al palo de su portero.

Pasaba así a lucir en el Luzhnikí Stadium el injusto resultado. Aun así, el combinado de Dalic se sacudió el polvo con coraje y al filo de la media hora puso las cosas en su sitio. Modric envió una falta al segundo palo, Vrsaljko la desvió hacia el punto de penalti y Vida logró entregarla de cara para Perisic. El ‘4’, en una gran maniobra, se deshizo de Kanté con el toque de orientación de bola y a bote pronto armó un latigazo imposible para Lloris. Empezaba de nuevo la final, esta vez con 60 minutos de duración, aunque a los puntos vencía Croacia, capaz de reponerse a un accidente que había colocado al frente a su rival sin mérito alguno.

Pero la mala fortuna se volvió a cebar con los de cuadros blancos y rojos. Corría el minuto 35 y, en un córner de Francia al primer palo, Perisic se encontraba con la bola encima y la desviaba claramente con el brazo. Tras consultar con el VAR, el colegiado Néstor Pitana entendía que la mano ocupaba un espacio antinatural pese a su involuntariedad y castigaba la jugada con penalti. Una pena máxima que Griezmann no desaprovecharía, disparando a la izquierda, engañando a Subasic y dejando a Francia con ventaja ante la llegada del descanso.

Francia encontró los méritos
El arranque del segundo acto fue fulgurante. En el primer minuto, los galos fueron capaces de lograr algo que se les había resistido en el primer tiempo a excepción del penalti: lanzar a puerta. Sin embargo, el tímido disparo de Griezmann terminó en manos de Subasic. Por su parte, Croacia sí generó severo peligro en un pase filtrado hacia Rebic cuya definición con pierna izquierda encontró una muy meritoria mano de Hugo Lloris. Aun así, el equipo de Deschamps se iba acomodando con el transcurrir de los minutos y en el 51’ Mbappé aprovechó un servicio en profundidad por la derecha para deshacerse en velocidad de Vida y plantarse ante Subasic, pero el meta croata logró echarse encima y tapar el remate del jugador del PSG.

El combinado galo no dejaba de generar buenas sensaciones en contraste con la primera mitad y su premio se produjo en el 58’. Antoine Griezmann entregó la bola de cara para Pogba en frontal del área y el ex de la Juventus vio cómo su primer disparo era taponado por la zaga balcánica. No obstante, en segunda instancia conectó un lanzamiento con rosca que dejó clavado a Subasic y dejaba a Francia a las puertas del triunfo. El desmoronamiento croata fue total apenas cinco minutos después, cuando Mbappé, mostrando un descaro y una valentía envidiables, se sacó un duro disparo desde fuera del área ante el que tampoco pudo hacer nada Subasic.

El Mundial pintaba visto para sentencia, aunque aún quedaba por llegar la jugada cómica del encuentro. A veinte minutos del final, Umtiti cedió con el pie para Lloris, que dispuso de muchísimo tiempo para decidir qué hacer con la pelota. Pese a la ventaja, el meta apuró hasta tener a Mandzukic encima, el ariete adivinaba la línea de pase y metía la pierna para conseguir marcar de rebote en una jugada de pillo. Durante el tramo final, Croacia cumplió con su obligación de volcarse al ataque para tratar de reavivar esperanzas, pero una Francia impecablemente plantada y muy contundente no consintió la mínima oportunidad a los croatas para creer en la remontada.

Los resultados no engañan y mucho menos en lo que respecta a la campeona, que ha sido capaz de quitarse de en medio a Argentina, Uruguay, Bélgica y Croacia para levantar la copa. En una competición de siete partidos, ganar brillando es profundamente complicado y la victoria de Francia encumbra a un grupo colmado de calidad, muy apto a la hora de imponer sus puntos fuertes y que supo competir mejor que ninguno. De nuevo, se impuso el mejor.

Comentarios