Croacia agota las siete vidas de Rusia en la tanda de penaltis

Croacia agota las siete vidas de Rusia en la tanda de penaltis

El último duelo de cuartos de final se fue a la prórroga tras los goles de Cheryshev y Kramaric. En el tiempo extra parecía que Vida sepultaba a la anfitriona, pero Mario Fernandes acudió al rescate y forzó una tanda de penaltis en la que los nervios penalizaron a los de Cherchesov

Kramaric puso el empate a uno con el que se llegó al final del tiempo reglamentario. Foto: es.fifa.com

La Copa del Mundo se queda sin su selección anfitriona. Croacia se ha convertido en la cuarta y última semifinalista de la competición después de apear a Rusia en la tanda de penaltis tras un empate a dos en 120 minutos de juego. Una obra de arte de Denis Cheryshev adelantó a Rusia a la media hora de juego y el choque se fue igualado al descanso gracias al gol de Kramaric. La prórroga resultó inevitable tras un espeso segundo tiempo y en la primera parte de la misma fue Vida quien aparentemente dio el golpe definitivo a Rusia. Para sorpresa de todos, Mario Fernandes hizo acto de presencia con un testarazo magistral a cinco minutos del final y obligó al encuentro a decidirse por penaltis. En los lanzamientos fatídicos, a los de Cherchesov les tembló el pulso y de ello se valió Croacia, también respaldada por la suerte, para colarse entre los cuatro mejores.

El combinado de Stanislav Cherchesov arrancó el cierre de los cuartos de final con actitud ejemplar. En los primeros cinco minutos, los rusos dispusieron de varias llegadas al área croata en una verdadera declaración de intenciones, aunque la defensa de Zlatko Dalic evitó que Subasic tuviese que intervenir. Aun así, Croacia no se dejó intimidar e inmediatamente se sacudió el dominio de la anfitriona. Los croatas pasaron de ser ratón a gato y les tocó inquietar a Akinfeev. El cambio de tendencia tomó forma en una gran maniobra de Ante Rebic, que logró darse la vuelta en línea de fondo y mandar un pase de la muerte que Akinfeev repelió a córner con apuros.

La irrupción de Croacia en el partido terminaría diluyéndose, gracias en gran parte al mérito de Rusia. Los de Cherchesov, yendo a presionar muy arriba, impedían que el mediocampo croata tomara el mando y así el encuentro entró en un tramo de adormecimiento. Fueron quince minutos con el juego sin dueño, aunque ello suponía un punto a favor para Rusia, que no dejaba hacer a un rival técnicamente superior. Cuando más inofensivos parecían ambos combinados dejó de lucir el resultado inicial. Se cumplía la media hora de juego cuando Cheryshev se topó con un balón en la medular. El jugador del Villarreal tiró la pared con Dzyuba y así salió airoso del dos contra cinco. Finalmente, el ex del Real Madrid fijó la portería en cuanto tuvo espacio y armó un zurdazo desde fuera del área que entró por la mismísima escuadra y dejó a Subasic haciendo la estatua.

El tanto inicial –de bellísima factura– supuso un verdadero jarro de agua fría para Croacia. A los de Dalic se les notaba desconectados, incapaces de hacerse con la pelota e incluso seguían concediendo llegadas a su adversario. Sin embargo, se levantarían de la conmoción sin previo aviso. Mario Mandzukic encontró una autopista por carril izquierdo y condujo, sin nadie que le saliese al paso, hasta ingresar en el área. El ariete de la Juventus tuvo tiempo de barajar opciones y se decidió por poner un balón atrás que Kramaric, entrando en carrera, puso fuera del alcance de Akinfeev con la cabeza. El empate llegaba en el momento más oportuno para Croacia, que hasta entonces se había mostrado poco reconocible sobre el verde, sobre todo por culpa de la anfitriona, que desactivó a Modric y Rakitic durante toda la primera parte.

Jamás dar a Rusia por vencida
El guión cambió radicalmente en el segundo acto. Esta vez sí Croacia pasó a cargar con el peso del juego, acaparó la posesión del balón y encerró a Rusia en su campo. Los de Cherchesov, no obstante, no se encontraban incómodos en el papel de defensor y contragolpeador. Además, el dominio croata no se tradujo en claras ocasiones de gol a excepción de la que se produjo en el minuto 59. La pelota cayó con nieve en el corazón del área rusa, ni Akinfeev ni sus zagueros la atacaron con contundencia y terminó en pies de Perisic, que tras hacerse hueco para el disparo definió con un tiro cruzado, estrellándose el cuero en el poste y paseándose paralelo a la línea. Fue la excepción a un segundo tiempo en el que la incapacidad de la anfitriona y el miedo a perder de los de Dalic se combinaron para no permitir oportunidades.

Así pues, nueva prórroga y todavía más desgaste físico para ambos equipos. El castigo con el que cargaban los protagonistas en sus cuerpos no invitaba a pensar que la igualada se rompería en el tiempo extra. Ello por no mencionar que las dos selecciones no querían perder lo que no habían sido capaces de ganar en 90 minutos. Sin embargo, en el minuto 100 Luka Modric botó un saque de esquina que Vida cabeceó en el punto de penalti y el cuero besó la red tras pasar entre las piernas de Corluka. Esta vez sí parecía que terminaba la trayectoria de Rusia en su mundial, sobre todo porque no dio muestras de poder reaccionar antes y después del descanso de la prórroga. Pero cuando los pupilos de Zlatko Dalic empezaban a concebir las ‘semis’ en sus mentes, Pivaric cometió una mano ridícula en pico del área, Kuziaev colgó el libre directo tocadito y Mario Fernandes entró libre de marca para cabecear a gol y otorgar la enésima resurrección a su país.

No había remedio, tocaba otra tanda de penaltis. La sucesión de lanzamientos comenzó torcida para la anfitriona, pues Smolov ejecutaba fatal en su turno y Subasic reaccionaba con una buena mano, mientras que Brozovic cumplió. Aun así, Rusia regresó a la pelea gracias a la conversión de Dzagoev y a una fabulosa intervención de Akinfeev ante el buen lanzamiento de Kovacic. Pero la esperanza duró poco para los de Cherchesov. Mario Fernandes chutó directamente fuera a continuación y Modric, bendecido por la suerte ya que su disparo tocó en Akinfeev y en el poste antes de ser gol, entregaba de nuevo la delantera a los suyos. Croacia ya no desaprovecharía la ventaja, puesto que Ignashevich y Vida engañaron a los cancerberos en el cuarto turno, Kuziaev también anotó para entregar la responsabilidad a Rakitic y el del Barça, por segunda ronda consecutiva, selló el pase de los de Dalic al no dar opción a Akinfeev.

Tras abandonar el atolladero en varias ocasiones, Rusia cae eliminada por la misma vía que se deshizo de España. Por su parte, Croacia se verá las caras con Inglaterra en una semifinal prevista para el miércoles.

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