La sombra de Schmeichel no se alargó lo suficiente y Croacia estará...

La sombra de Schmeichel no se alargó lo suficiente y Croacia estará en cuartos

El partido se decidió en la tanda de penaltis

Foto es.fifa.com

Después del temblor que supuso la eliminación española a manos del anfitrión, la competición continuaba con un atractivo duelo entre Croacia y Dinamarca. Los de Dalic afrontaban el encuentro siendo claros favoritos sobre una meritoria selección danesa. Ese lado del cuadro se aclaraba para una de estas dos selecciones, ya que su rival pasaba a ser una Rusia que, pese a haber eliminado a España, no partiría como favorita ante alguna de estas dos selecciones. Así las cosas, Croacia saltó al campo con su once de gala. Un mediocampo plagado de jugadores como Rakitic, Modric, Brozovic o Perisic evidenciaba la clara intención croata de ir a por ese billete a cuartos. La frescura de un Rebic en un estado de forma pletórico hacía aún más atractivo un encuentro que comenzó de forma caótica.

Sin haberse cumplido el primer minuto de juego Dinamarca hacía estallar a los aficionados daneses presentes en el estadio. Una mala defensa de Croacia a la hora de despejar un centro fue aprovechada por Jorgensen, en el segundo palo. El central empaló con la zurda y Subasic no estuvo lo suficientemente acertado para evitar el gol. Saltaba la sorpresa demasiado pronto, tanto, que, sin haber digerido el gol tempranero, los daneses vieron como los croatas conseguían empatarles. Tres minutos después, Mandzukic aprovechaba un despeje rebotado en el área contraria para colocar la igualada.

Un comienzo de tal locura hizo que los siguientes instantes parecieran muy relajados. Croacia trataba de instalarse en campo contrario con balón, pero hizo mucho más daño presionando la salida de rival danesa. Sin embargo, la siguiente jugada peligrosa fue para Dinamarca. Cornelius aguantó de espaldas, la dejó de cara para Eriksen y el crack del Tottenham filtró un gran balón para el desmarque diagonal de Braithwaite. El 11 danés se estiró para definir y Subasic paró el balón tapando el máximo espacio. Croacia continuó dando muestras de algo más de superioridad, pero fue Eriksen el que estrelló el balón al palo cerca del descanso, dejando una sensación de cierta fragilidad en la defensa croata. Sin tiempo para más llegó el descanso.

La intensidad bajó

Los primeros minutos de la segunda parte estuvieron marcados por el bajón de intensidad por parte de las dos selecciones. En ese contexto, las galopadas de Poulsen por banda derecha dieron más de un quebradero de cabeza a Strinic en el lado croata. No proliferó ninguna de esas jugadas en acción de gol y el encuentro parecía dirigirse a un tiempo extra. Los banquillos se movieron. Justo al comienzo del segundo tiempo, Hadeire dio entrada a Shone por Christensen. Dalic movió por primera vez el banquillo dando entrada a Kovacic por Brozovic, dejando claras las intenciones croatas de tratar de controlar y dominar el partido a base de pelota.

La mayor parte de los segundos 45 minutos se desarrolló sin mucho que destacar. Ambas selecciones se guardaban demasiado respeto, tanto como para no ver las ocasiones de gol requeridas. Así, solo se pueden contar algunas llegadas de los daneses en disparos desde media distancia y de Croacia por medio de, sobre todo, Rebic, uno de los jugadores en mejor forma de este mundial y puntales de Croacia. La jornada mundialista del domingo nos volvería a regalar más minutos de ‘fútbol’, pese a que ninguno de los equipos que visionamos en la jornada nos dejaran un juego brillante.

Una vez en la prórroga, esta siguió el mismo guion de partido que la segunda mitad. Dinamarca se encontraba mejor que Croacia e intimidaba, sutilmente, a los de Dalic. Sin embargo, nadie consiguió deshacer el empate a uno en la primera mitad.

La segunda mitad de la prórroga prometía seguir la misma tónica. Todo se rompió con un pase de Modric a un desmarque de Rebic entre los centrales. El del Eintracht de Frankfurt se plantó mano a mano ante Schmeichel, lo superó y con todo a favor fue derribado por Jorgensen. Néstor Pitana le enseño cartulina amarilla en una acción que evitó un claro y que se convertiría en clave, ya que el lanzamiento de Modric desde los 11 metros fue detenido por el meta del Leicester. El disparo, demasiado temeroso de Modric, fue blocado por un nombre de leyenda en la portería danesa, que tenía a su legendario padre en la grada celebrando la parada. Después de ese momento caótico, el partido se dirigió a la tanda de penaltis.

Schmeichel no pudo hacer más

La tanda de penaltis comenzó de forma caótica, así como finalizó la prórroga. Subasic realizó un paradón ante el primer lanzamiento de Eriksen, a lo que Schmeichel contestó con una nueva tapada al disparo de Badelj. A esas dos paradas les continuaron cuatro penaltis sin fallo. Kjaer, Kramaric, Krohn Dehli y Modric otorgaron algo de calma a una situación que se volvió a torcer. Shone trasmitía nerviosismo y miedo a partes iguales, y su lanzamiento lo evidenció. Subasic acertó y detuvo un fácil lanzamiento del danés. De nuevo, Schmeichel tenía que salvar a los suyos, y lo volvió hacer deteniendo el tercer penalti de la noche. Pivaric no daba mucha confianza inicial con tanta distancia entre él y el balón previo lanzamiento, y Schmeichel volvió a sacar una mano salvadora para los suyos, elevando su actuación a memorable fuera cual fuera el final.

Sin desmerecer es tampoco la actuación de Subasic desde los once metros. En el quinto y definitivo penalti, el meta del AS Mónaco detuvo el disparo de Jorgensen, pasando de nuevo la papeleta a su homólogo del Leicester, que veremos si después de su gran mundial no vuela a una portería de mayor nivel. Ivan Rakitic asumió el quinto lanzamiento croata. El del FC Barcelona, acostumbrado a este tipo de situaciones, no dudó y anotó. Schmeichel no pudo obrar un cuarto milagro para mantener a los suyos con vida. Dalic respiró. Modric más de lo mismo. Mientras, Croacia se dirigía a unos cuartos de final ante Rusia que les pueden dar acceso a unas semifinales que no pisan desde el año 1998. Davor Suker, en la grada, debió recordar aquel partido ante la anfitriona Francia. El deseo de ver a los suyos en esa ronda dependerá de otra anfitriona más.

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