Los 15 jugadores más determinantes del Albacete Balompié en el presente siglo

Los 15 jugadores más determinantes del Albacete Balompié en el presente siglo

Damos un repaso a los futbolistas que mayor impacto tuvieron en el conjunto manchego desde el año 2001 a la actualidad

Diego Costa con la camiseta del Albacete Balompié en 2009. Foto: Área 11

El Albacete Balompié es un club con mucha historia y que ha vivido grandísimos momentos. Por él han pasado caras muy conocidas en el fútbol español, como por ejemplo José Antonio Camacho, Juan Antonio Anquela, Delfí Geli, Ismael Urzaiz, Fernando Morientes, Santi Denia, Iván Helguera, Toni Velamazán o José Francisco Molina, entre otros. Centrándonos en la presente centuria, en la que el Alba ha tocado tanto el cielo de la Primera División como el infierno en sus descensos a Segunda ‘B’, muchos han sido los jugadores que han dejado huella en la entidad. Futbolistas de categoría, con etapas efímeras en unos casos y duraderas en otros a causa del idilio club-jugador. Hombres que rindieron y agradaron, que se dejaron la piel por la zamarra blanca y que se ganaron a una exigente hinchada gracias a su compromiso y talento sobre el verde. Los aficionados del Albacete Balompié deben considerarse dichosos por haber sido testigos del fútbol de tales referencias. Con todos ustedes, los quince mejores jugadores del Alba en el siglo XXI:

Jesús Perera (temporadas 2001/2002 y 2002/2003)

Este ariete extremeño fue uno de los artífices del último ascenso del Albacete Balompié a Primera División. Llegó a las filas blancas desde el Mallorca ‘B’ para la campaña 2001-02, en la que anotaría 7 goles. Sin embargo, su instinto asesino explotaría al año siguiente. Perera firmaría 22 de los 51 tantos del Alba en esa temporada, guiando al conjunto de César Ferrando al retorno a Primera. El de Olivenza se caracterizaba por ser un auténtico hombre de área, gran cabeceador, oportunista y muy fiable desde el punto de penalti. Su buen hacer en Albacete le valió para que el Mallorca le diese una oportunidad en la élite, donde también jugó con el Celta de Vigo. Posteriormente, pertenecería a Rayo, Elche, Atlético Baleares, Nàstic y Mérida, retirándose en el 2016. Jesús Perera pudo presumir de ser el último futbolista del Albacete Balompié en lograr el trofeo pichichi hasta que Rubén Cruz tomó el testigo en 2014.

Alejandro Castro ‘Jandro’ (temporada 2002/2003)
Hablamos del mejor socio en ataque de Jesús Perera en la temporada del ascenso a Primera. Jandro se unió al Albacete de César Ferrando a mitad de temporada y su impacto fue inmediato. El de Mieres ya había debutado en la élite con el Valencia antes de llegar a Albacete e incluso se proclamó campeón de Liga en 2001, aunque sólo jugó un partido. Se trata de un mediapunta exquisito, con gran visión de juego, calidad a raudales, facilidad para la asociación y que, encima, aportaba en la faceta realizadora. Junto a Pablo Sierra, convirtió a un buen equipo en un gran equipo, cerrando la temporada con 7 goles. Posteriormente, militó en el Celta, en el Deportivo Alavés, en el Nàstic, en el Elche, en el Girona, en el Huracán de Valencia, en el Cádiz y en el Olimpic de Xàtiva. Actualmente, pertenece al CF La Nucía, que milita en Tercera División.

Cromo de Jandro correspondiente a la temporada 2002/03. Foto: todocoleccion.net

Pablo Ibáñez (temporadas 2002/2003 y 2003/2004)

Natural de Madrigueras, colaboró en llevar al Alba ‘B’ a la promoción de ascenso a Segunda ‘B’ en 2002 antes de dar el salto al primer equipo. Una vez a las órdenes de César Ferrando, se convirtió en indiscutible en el centro de la zaga, contribuyendo para que el equipo, en el año del ascenso, fuese el segundo menos goleado de la categoría con sólo 30 tantos en contra. Con una planta envidiable, mucha personalidad, dominio del juego aéreo, buena salida de balón y capacidad para incorporarse al ataque, el progreso de Pablo no encontraba techo. Su soberbia campaña en Primera en el año 2004 llamó la atención del Atlético de Madrid, que le firmó sin dudar. En el conjunto colchonero formó una envidiable dupla en el centro de la defensa con Perea, por momentos se especuló sobre su fichaje por el Real Madrid y su gran papel en el Atlético llamó la atención de Luis Aragonés, entrando en los planes de la selección. Pablo llegó a disputar 23 partidos con España, siendo titular en el Mundial de Alemania, y permaneció de rojiblanco hasta el curso 2009-10, en el que el Atleti fue finalista de Copa. A continuación, el de Madrigueras se marchó a Inglaterra, donde militó primero en el West Bromwich Albion y después en el Birmingham City para retirarse definitivamente del fútbol en 2013.

Carlos Reina Aranda (temporadas 2003/2004 y 2005/2006)
Si Jesús Perera se erigió como el ariete referencia en el año del ascenso, Carlos Aranda lo fue en el de la permanencia. Al malagueño, cedido por el Numancia, siempre le persiguió la reputación de polémico y conflictivo allá donde pisó, pero su contribución para que el Alba se quedase en Primera en 2004 fue imprescindible. Aranda no empezó como delantero titular, sino que tuvo que ganarle la partida a Amato y Cacá por el puesto. Una vez que se asentó en el once, Antonio Pacheco y él formaron un tándem realmente peligroso. Aranda es el típico ‘9’ de área, peleón y rematador, pero también potente en conducción y que con frecuencia desplegaba detalles de calidad. Con el dorsal 14 a la espalda, forjó una relación de amor-odio con la afición y terminó la campaña como máximo realizador con 8 dianas. En la memoria de los más fieles aficionados del Albacete todavía perdura el golazo desde fuera del área del malagueño al Athletic, con Aranzubia en portería, en el Carlos Belmonte.

Tras dejar al Albacete Balompié en Primera, Aranda firmó con el Sevilla, pero la aventura no fue bien y retornó a la entidad manchega para la temporada 2005-06 en Segunda. Ese año, la guerra entre club y jugador se desataría, ya que al futbolista se le acusó de indisciplina por sus constantes salidas nocturnas y Aranda terminó abandonando Albacete. Seguidamente, ha pertenecido, entre otros, al Murcia, al Osasuna, al Levante, al Zaragoza, al Granada y a Las Palmas y en 2013 se convirtió en hombre récord al ser el único jugador que ha militado en ocho equipos de Primera. Su último club fue el equipo de su barrio, el CD El Palo, de Tercera División.

Aranda disputa un balón con Edgar Davids. Foto: 20minutos.es

Antonio Pacheco (temporadas 2003/2004, 2004/2005 y 2005/2006)

Este uruguayo, que actuaba como segundo delantero, aterrizó en el Albacete procedente de Peñarol y tras haber militado en el Inter de Milán y en el Espanyol. Desde su llegada se hizo un hueco en el once, encontró la regularidad que no había tenido en sus anteriores equipos y fue uno de los grandes artífices de la permanencia en Primera del equipo de César Ferrando. La mayor virtud de Pacheco era su golpeo de balón con ambas piernas, sobre todo con la diestra. En su primer año en Albacete anotó 7 goles y en la temporada siguiente, debido a la ausencia de un ‘9’ de garantías, tuvo que asumir las riendas de la faceta anotadora, firmando 12 dianas. Sin embargo, el esfuerzo no fue suficiente para salvar la categoría. De vuelta a Segunda, los blancos se quedaron con Pacheco hasta el mercado de invierno, cuando lo cedieron al Alavés. Sin suerte en Vitoria, se marchó al Gimnasia y Esgrima de La Plata y posteriormente retornó a Uruguay, colgando las botas en 2015 tras pertenecer a Montevideo Wanderers y a Peñarol.

Líbero Parri (temporadas 2002/2003, 2003/2004, 2005/2006 y 2006/2007)
Natural de Burjasot (Valencia), se crió en la cantera del Valencia y fichó por el Albacete en la temporada del ascenso a Primera. Jugaba de centrocampista y destacaba por su genuino golpeo de balón con pierna derecha, su capacidad para marcar pese a actuar en mediocampo y, sobre todo, por el dominio del balón parado. Los goles de falta de Parri se volvieron un clásico en el Carlos Belmonte. Anotó 6 tantos en cada una de sus dos primeras temporadas con el Albacete y en 2005 se unió al Racing de Santander. Su periplo en Cantabria no fue satisfactorio y regresó a la entidad manchega en el retorno a Segunda. Sin embargo, en este caso se cumplió el dicho de “segundas partes nunca fueron buenas”. Pese a firmar 8 goles en el curso 2005-06, el equipo, plagado de grandes nombres y diseñado para intentar el ascenso, terminó en una discretísima 13ª posición. Al año siguiente, Parri volvió a marcar 8 tantos, pero su peso en el conjunto fue decreciendo a causa de los constantes problemas físicos. El de Burjasot no volvió a encontrar su pico de forma y terminó su carrera en 2010 en el Nàstic tras haber pasado por el Cádiz y el Levante. En la retina quedará para siempre el bellísimo gol que le endosó al Real Madrid en el Bernabéu en el curso 2003-04.

 

Mario Bermejo (temporada 2005/2006)
Mario Bermejo es sinónimo de hombre gol. Consagrado artillero sobre todo de la Segunda División, debutó en Primera en la campaña 2002-03 con el Recreativo de Huelva, aunque su mejor año en lo que a números se refiere lo culminó con el Racing de Ferrol, convirtiéndose en pichichi de Segunda con 25 dianas en el curso 2004-05. Ello llamó la atención del Albacete, que lo reclutó para intentar el inmediato regreso a la élite en la temporada 2005-06. Sin embargo, el equipo entrenado por César Ferrando, plagado de grandes nombres, defraudó y estuvo muy lejos del objetivo. Por su parte, Mario Bermejo fue de lo poco salvable de aquel año, terminando como máximo realizador con 9 dianas. A su marcha, se unió al Almería, con el que ascendió a la élite, y más tarde perteneció al Poli Ejido. Posteriormente militaría en el Xerez, con el que también subió a Primera. En la única campaña que los jerezanos militaron en la máxima categoría, Mario Bermejo marcaría 12 goles. Para terminar su carrera, el cántabro conseguiría otro ascenso con el Celta. En las filas gallegas permanecería durante tres campañas, acumulando un total de 15 goles, hasta que en 2014 se despidió del fútbol.

Carlos Peña (temporadas 2006/2007, 2007/2008 y 2008/2009)

Todo un ejemplo de lateral izquierdo. Peña se unió al Albacete para el arranque de la temporada 2006-07 y, pese a empezar como suplente de Héctor Bueno, enseguida se adueñó del flanco zurdo de la zaga. Disciplinado en defensa y con mucho recorrido en ataque. Las incorporaciones de este salmantino a campo contrario eran constantes, doblando al compañero de su banda y siempre con la ambición de ganar línea de fondo. Asimismo, sus precisos envíos al área con su maravillosa pierna izquierda eran todo un quebradero de cabeza. En sus tres temporadas de blanco, Peña demostró un compromiso y una profesionalidad total con el Albacete Balompié e incluso portó el brazalete de capitán. Su siguiente destino fue Huelva y posteriormente se marchó al Valladolid, club con el que logró el ascenso a Primera y donde permaneció hasta 2015. También formó parte del Oviedo y del Getafe, con el que ascendió de nuevo la campaña pasada. Actualmente pertenece al Lorca FC.

Fran Noguerol (temporadas 2006/2007, 2007/2008, 2011/2012, 2012/2013, 2013/2014 y 2014/2015)

Si Carlos Peña demostró compromiso por Albacete, Fran Noguerol batió todos los registros en esa faceta. El actual segundo entrenador del Albacete Balompié y el club son un claro ejemplo de los vínculos irrompibles que suele crear el fútbol. Noguerol se crió en la cantera celtiña, pero la fiera competencia le obligó a marcharse a clubes de Segunda como el Elche y la UD Salamanca. Recalaría en el Alba para el curso 2006-07 y aquello fue amor a primera vista. Desde entonces, el de Cea ha evidenciado su predilección y devoción por Albacete. Su primer periplo en la capital manchega duró dos años, finalizando el primero con un meritorio sexto puesto y el segundo con la salvación en la última jornada. A continuación, el mariscal militaría de nuevo en el Celta y también en el Girona.

Cuando peor marchaban las cosas para el Alba, es decir, con el descenso a Segunda ‘B’, Noguerol regresó en la que fue una de las mayores muestras de involucración y lealtad hacia la entidad. Tras dos intentos fallidos, el gallego devolvió al Albacete a Segunda e incluso jugaría una última temporada en la categoría de plata, cumpliendo el objetivo de la salvación antes de colgar las botas. Respecto a su juego, Fran Noguerol fue durante su carrera uno de los centrales más fiables de Segunda. Pundonor, personalidad, galones, entrega, profesionalidad, saber estar, orden y sutileza aunados en un jugador. El de Cea es una auténtica insignia del Albacete Balompié y una de esas personas que deja huella allá por donde pasa.

Antonio Calle (temporadas 2006/2007, 2010/2011, 2011/2012, 2012/2013, 2013/2014)
Al igual que en el caso de su ex compañero Noguerol, Calle dejó marca en Albacete y Albacete dejó marca en Calle. Este madrileño fue bautizado como ‘El hijo del gol’ a causa de su instinto asesino dentro del área, que le permitía firmar constantemente abultados registros goleadores. Antes de llegar al Alba militó en el Xerez y en el Recreativo de Huelva. De hecho, con el Decano jugaría en Primera División. Se unió al Albacete a mediados de la campaña 2006-07 y tuvo un impacto impresionante en el conjunto de César Ferrando. Desde su incorporación, los manchegos se convirtieron en uno de los mejores equipos de la segunda vuelta de liga. Cubrieron el puesto que más deficiencias presentaba con un jugador de garantías y el resultado fue acabar en una digna sexta plaza con 12 goles de Calle en 21 partidos. No obstante, el ariete se marchó al terminar el curso y pasó por el Nàstic, el Xerez (con el que ascendió a Primera), el Girona y el Valladolid.

Ya en 2011, Calle regresó a un Albacete que atravesaba una situación crítica y que no pudo evitar el descenso. En esta ocasión, el madrileño siguió vistiendo de blanco empeñado en devolver al club a Segunda. Anotaría 27 goles en las tres siguientes campañas y protagonizó junto a sus compañeros dos momentos imborrables: la eliminación al Atlético en la Copa del Rey del curso 2011-12 y el ascenso a la Liga Adelante dos años más tarde con un Carlos Belmonte lleno a reventar. Ahí concluiría su vinculación con el Alba, marchándose al Yugo UD Socuéllamos, con el que coqueteó con el ascenso a Segunda. Calle despediría su carrera en el CP Villarrobledo, manteniendo cifras goleadoras muy altas y contribuyendo a que los rojillos llegasen hasta semifinales de playoff.

Fernando Morán (temporada 2007/2008)

Formado en las categorías inferiores del Real Madrid, Fernando Morán llegó al Albacete tras militar en Segunda con el Numancia y el Ourense y después de jugar seis campañas en Primera con el Racing de Santander y el Cádiz. En El Sardinero, incluso, llegó a ser capitán. Este madrileño actuaba como mediapunta y destacaba por su gran visión de juego, su cuidado del balón, su capacidad de último pase y su liderazgo sobre el terreno de juego. Fue de lo mejorcito en una turbulenta campaña 2007-08 para los manchegos, que vieron como Máximo Hernández sustituía a Quique Hernández en el banquillo y que se salvaron en una agónica última jornada frente a Las Palmas. En aquel año, Morán fue de los encargados de tirar del equipo en los momentos comprometidos y finalizó con 3 dianas. Posteriormente se enroló en las filas del Hércules y del Nàstic. Con los de Tarragona descendería a Segunda ‘B’ y su último club sería el Alcorcón en la temporada 2012-13. Actualmente, colabora con varias ONG y toca la batería y la guitarra en dos grupos de música.

Diego Costa (temporada 2008/2009)
En el verano de 2008, un brasileño de 20 años, espigado y que apenas hablaba español llegaba cedido al conjunto que dirigiría Juan Ignacio Martínez desde el Atlético de Madrid. Lo que nadie se imaginaba es que, más tarde, ese futbolista terminaría siendo un ariete referencia en el cuadro colchonero y en Europa, así como el delantero titular de la selección española. Hablar de las características de Diego Costa es mencionar algo que todo el mundo conoce, así que nos centraremos en su periplo en la capital albaceteña. Desde comienzos de liga, el hispano-brasileño se erigió como la principal baza ofensiva de los blancos. El Albacete, en muchos momentos, se refugiaba en la inspiración de Diego Costa para crear problemas al equipo contrario. El de Lagarto era la estrella, quien cargaba con todo el peso en ataque, aunque también es justo decir que encontró en Merino y Toché a dos importantes escuderos. Costa comandó al Albacete a lo largo de una temporada más o menos tranquila, consiguiendo la salvación de manera holgada y con ‘La Pantera’ acumulando 9 goles.

A su marcha, el Atlético lo vendió al Valladolid con una opción de recompra. Tras anotar 8 dianas en Primera con los vallisoletanos, fue repescado por los rojiblancos. En el Atleti, pese a la competencia de estrellas como Forlán, Agüero o Falcao, lograría hacerse un hueco, previo paso en forma de cesión por el Rayo Vallecano. Ni la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha frenó la progresión de Costa, que tras agradar en Vallecas regresó al Calderón para quedarse. Con el Atleti ganó la Liga, la Copa del Rey y dos supercopas de Europa antes de fichar por el Chelsea. En Londres engordaría su palmarés con dos ligas y una copa de la liga y tras tres temporadas retornó al conjunto del ‘Cholo’ Simeone. Paralelamente, Costa es un fijo en las convocatorias de la selección española desde 2013. Fue el delantero titular de Vicente del Bosque en Brasil 2014 y apunta a repetir en Rusia 2018.

Christian Stuani (temporada 2009/2010)
La pérdida de Diego Costa no fue un trauma gracias a la oportuna incorporación de Christian Stuani. ‘El matador de Tala’ se destapó como finalizador en su país en las filas de Danubio y gracias a ello dio el salto a Europa de la mano de la Reggina. Sin embargo, Stuani no pudo alcanzar su máximo rendimiento en Italia y llegó cedido al Albacete Balompié. En las filas manchegas sus cifras hablan por sí solas: 22 goles en 39 partidos, terminando segundo en la carrera por el pichichi de Segunda, sólo superado por Jorge Molina. El charrúa remataba con lo que hiciera falta y, en una temporada en la que hasta tres técnicos se sentaron en el banquillo del Alba, se logró la permanencia con una goleada al Cartagena en el cierre de liga (0-4). Seguidamente, Stuani se iría cedido en dos ocasiones más a Levante (con el que debutó en la Liga BBVA) y Racing de Santander hasta asentarse en el RCD Espanyol. Con los pericos jugó tres temporadas, en las que firmó 29 goles en Primera para después unirse al Middlesbrough.

De cara a la presente campaña, el Girona le traería de vuelta a España. El rendimiento del uruguayo ha sido estratosférico, ya que con 21 tantos ha contribuido a que el conjunto de Pablo Machín terminara en décimo lugar en el año de su debut en la máxima categoría. Como era de esperar, el olfato goleador de Stuani no ha pasado desapercibido para la selección de Uruguay. El de Tala disputó el Mundial de 2014, cayendo en octavos de final, y todo apunta a que también acudirá a Rusia, ya que su nombre figura en la prelista de 26 de Óscar Tabárez.

Keylor Navas (temporada 2010/2011)
Ni Levante, ni Real Madrid. El equipo que descubrió a Keylor Navas para que cruzase el charco desde el Deportivo Saprissa fue el Albacete Balompié. Sin embargo, habla muy mal de un equipo que su portero sea el mejor a lo largo de la temporada y eso es justo lo que sucedió en el curso 2010-11. En aquella campaña, el Alba fue un conjunto muy vulnerable y que finalizó como colista de Segunda con solamente siete victorias. En contraste, el guardameta costarricense se destapó como una auténtica revelación con intervenciones milagrosas, impresionantes estiradas, blocajes de seguridad… que valieron para llamar la atención del Levante. Con los granotas, el arquero tico debutó en Primera División y siguió progresando durante tres temporadas, ganando incluso el galardón de mejor jugador del mes en marzo de 2014, el primer portero en conseguirlo.

Ante todos esos méritos, ni más ni menos que el Real Madrid llamó a su puerta. Navas se mantuvo a la sombra de Iker Casillas en su primera temporada en Chamartín, pero con la llegada de Rafa Benítez se convirtió en portero titular. Desde entonces hasta hoy, el costarricense ha sido dueño absoluto del marco merengue y en su palmarés figura una Liga Española, una Supercopa de España y tres de Europa y tres mundiales de clubes, así como la friolera de tres Champions League. En la memoria de todos perdura todavía el culebrón de Gea-Navas del 31 de agosto de 2015, fecha en la que Florentino Pérez quiso intercambiar portero con el Manchester United, pero el papeleo no se realizó a tiempo y Navas, que algunos apuntan que ya andaba subido en el avión destino Inglaterra, permaneció de blanco y exhibió una enorme profesionalidad a través de un rendimiento a la altura. Asimismo, Keylor Navas es el indiscutible guardameta de la selección de Costa Rica, con la que participó en el Mundial de Brasil y con la que repetirá en este 2018.

Cristian ‘Portu’ (temporadas 2014/2015 y 2015/2016)
El que es hoy en día uno de los jugadores franquicia del Girona y una revelación en Primera División hizo su debut en el fútbol profesional con el Albacete Balompié. Formado en la cantera del Valencia, se unió a las filas manchegas en el retorno a la categoría de plata. Portu fue de menos a más en su paso por el Alba, acaparando cada vez más galones y más peso en el equipo. El de Beniel puede actuar tanto de centrocampista como de mediapunta y se caracteriza por ser un verdadero todoterreno, muy potente en la conducción del balón, con carácter y facilidad para la asociación, solidario en tareas defensivas y con tendencia a rondar el área rival, lo que le facilita aportar en la faceta goleadora. Goza de una gran condición física y con el Alba consiguió una holgada permanencia en su primera campaña en Segunda, en la que firmó 6 goles. Muy diferente fue el año posterior. El equipo se deshinchó a partir del ecuador de la liga para acabar descendiendo. Portu volvió a marcar 6 goles y trató de echarse el grupo a la espalda, pero su esfuerzo y el de otros tantos jugadores no fue suficiente. El de Beniel, sin duda, fue el mejor de aquel año junto al arquero Juan Carlos.

Tras el punto y final a su etapa en Albacete, Portu se embarcó en el Girona, dando el salto a Primera nada más unirse a los gerundenses. La campaña actual ha sido la de la consagración del murciano, segundo máximo artillero de su equipo con 11 goles y certificando sobradamente una permanencia absolutamente merecida.

BONUS TRACK: Mark González (temporada 2004/2005)
Desborde, velocidad y técnica por banda izquierda y un virtuoso golpeo de zurda. Esas son las características del chileno Mark González, que se unió con 20 años al Alba de José González para la segunda temporada en Primera de los blancos. Antes, había pertenecido a Universidad Católica. Desde muy temprano se hizo dueño del carril izquierdo y su rendimiento convenció, marcando 5 goles en un total de 26 partidos. Son memorables sus tantos al Barcelona (minuto 2:30 del segundo vídeo) y al Numancia (un latigazo tras conducción desde fuera del área a la escuadra). No pudo despedirse de Albacete de forma grata, ya que el 8 de mayo de 2005 se lesionó el ligamento cruzado anterior en una acción en la que le marcó de cabeza al Levante. Al recuperarse, pasó por la Real Sociedad antes de enrolarse en las filas del Liverpool. Con los reds llegó a la final de la Champions League en 2007, en la que perdieron frente al AC Milán. Después, Mark González jugó dos temporadas en el Betis y de 2009 a 2014 perteneció al CSKA de Moscú. En su retorno a Chile firmaría de nuevo por Universidad Católica y actualmente juega en el Magallanes. Asimismo, Mark González es asiduo en las convocatorias de La Roja, con quien ha disputado la Copa América de 2004 y 2007 y el Mundial de 2010, en el que anotó un gol contra Suiza. Por si fuera poco, ‘Speedy’ puede presumir de ser campeón de la Copa América Centenario con su país.

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