Inicio Opinión Todos sabemos de fútbol

Todos sabemos de fútbol

Resulta curioso que, de economía no entienden muchos, de política unos cuantos más, de  moda bastantes, pero de fútbol sabemos todos. Es nuestro ejercicio favorito para demostrar que somos entendidos sin duda en una materia. Materia que debe entretenernos y permitir olvidar nuestros problemas por unas horas pero que termina alterando y sacando nuestros desacuerdos de forma desmesurada contra árbitros, jugadores, entrenadores o juntas directivas.

Todos sabemos lo que significan el famoso 4-4-2 o el 4-3-3 y nos vemos en condiciones de recriminar lo adecuado que es para nuestro equipo o lo inapropiado. Todos somos árbitros y vemos al instante una falta que es o no en función de los factores emocionales que me relacionen con los integrantes del juego que estamos presenciando. “Es roja clarísima” o “¿Pero qué ‘caracoles’ pitas?”. Curioso si lo estás viendo desde la televisión con las repeticiones al instante. Pero más aún si tenemos las mismas dificultades que un colegiado que se ha preparado durante años para desempeñar tal función de juzgar.

Y qué decir del fabuloso mundo del entrenador. La de horas dedicadas para  obtener un título que les acerque a la complicada y utópica meta del profundo conocimiento. La cantidad de horas que dedican a la semana a preparar entrenamientos, a estudiar al rival, a plantear y transmitir a sus futbolistas la fórmula que cree más apropiada para aprovechar las debilidades del rival y contrarrestar sus virtudes. Conociendo perfectamente la condición física, anímica y sus condiciones para cada partido. Por el contrario todos tenemos el “título de entrenador” para afirmar lo bien que está el planteamiento del “míster” o lo culpable que es de no lograr ser mejor que el contrario.

Lo mismo ocurre con los jugadores. Personas jóvenes, que ganan dinero en el fútbol profesional, pero que en categorías como Segunda B o Tercera viven al día como la mayoría de trabajadores de este país. Con la diferencia que por la mera condición de ser jugadores de fútbol les restamos el derecho a poder salir a tomar una caña, o una copa. ¿Usted con 24 años se quedaba en casa sin tomar una copa porque al día siguiente tenías que trabajar? Como cualquier trabajador tiene su vida privada, al margen de su trabajo y como tal pueden salir a tomar una cerveza con los amigos sin que afecte a su rendimiento laboral. Por supuesto que pueden tener un mal día, errar un pase o fallar un gol a puerta vacía.

De lo que menos entendemos es de juntas directivas, de presidentes que como máximos responsables reciben millones de críticas. No siempre llueve a gusto de todos. Y es cierto que aquí en bastantes ocasiones las críticas son con razón. En este caso y en su gran mayoría muchos no han vivido ni comprendido el fútbol nunca. Simplemente se dedican a gestionar el club como si fuese una empresa normal, sin tener en cuenta sus peculiaridades. Los sentimientos, valores y aspectos que estas entidades llevan implícitas en el escudo. En ocasiones les sale bien, en otras se benefician para sí mismos, y otros incluso llevan a la más fastidiada ruina a equipos que detrás tienen miles de fieles seguidores. Están los que se encuentran las cargas de estos últimos y tienen que hacer imposibles para que no muera el club. Fatigadas filigranas, milagrosas en casos permiten salir de la UCI y en otras no pueden lograr levantar a un herido de muerte que es pisoteado por muchos factores para no dejarle respirar y que fallezca antes. Me viene a la mente cierta persona que se hizo pasar por presidente para el bien de un club del que se benefició, engañando a sus socios, aficionados y hasta a sus propios empleados para dejarlo en una ruinosa situación de la que se liberó con unas elecciones en las que metió un marrón desconocido para sus nuevos dirigentes.

En fin, todos sabemos de fútbol. Todos lo entendemos a la perfección y lo podemos hacer mejor que quien peca un pase o manda al limbo una ocasión de gol. Incluso de quien realiza un cambio y no le sale como esperaba. Disfrutemos del fútbol, de nuestro equipo, de nuestros jugadores, porque nunca sabremos cuando está en peligro de una cruel muerte.

Comentarios