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Las agresiones a deportistas, el lado oscuro del deporte

Este jueves se vivió en la Vuelta Ciclista a España un desagradable incidente, con un aficionado asaltando a uno de los deportistas. Por desgracia, no ha sido el único caso en que se ha vivido una situación similar

Tangana entre Detroit Pistons e Indiana Pacers en The Palace of Auburn Hills el 19 de noviembre de 2004

Este jueves vivíamos un incidente muy desagradable en la Vuelta Ciclista a España. Un aficionado, o más bien un impresentable, se colaba en medio de la carretera y sin venir a cuento arremetía contra el corredor del Katusha Maksim Belkov, al que tiró al suelo tras propinarle un empujón cuando el ciclista ruso afrontaba la última subida de la 12ª etapa. El deportista perdonó posteriormente al implicado en este suceso, una vez que se esclareció que el agresor sufre una discapacidad mental.

Por suerte, no hubo que lamentar mayores incidentes, pero la surrealista escena vuelve a poner de manifiesto el riesgo que a veces conlleva ser deportista. No solo tienen suficientes problemas con los peligros que de por sí lleva su deporte, sino que en ocasiones tienen que sufrir en sus carnes las locuras de aficionados, que no tienen otra cosa que descargar su ira contra ellos y ellas. La agresión a Belkov no es la primera, pero esperemos que sí sea la última. En esta entrada repasamos algunas de las más conocidas.

Monica Seles (Tenis)

Hay rivalidades que traspasan cualquier tipo de frontera. Estamos acostumbrados a ver las cosas en blanco y negro (eres de Cristiano Ronaldo o de Messi, del Real Madrid o del FC Barcelona, etcétera…), pero siempre olvidamos que el deporte es competir, pero siempre en buena lid, y no siempre se gana, ni tampoco todas las derrotas son amargas. Sin embargo, el aleman Günter Parche no lo entendió así.

Remontémonos al año 1993. La yugoslava Monica Seles, con tan solo 19 años, saltaba a la escena tenística como una de las llamadas a dominar el mundo de la raqueta. Caracterizada por jugar un tenis muy agresivo y potente, Seles ya había alcanzado el número 1 de la WTA a principios de 1992 y desbancaba del liderato a una de las grandes tenistas de la historia, la alemana Steffi Graff. El 30 de abril de 1993, todo cambió. Un perturbado, el mencionado Günter Parche, truncó una carrera deportiva que se preveía muy exitosa. En Hamburgo, Seles se encontraba disputando los cuartos de final contra la búlgara Magdalena Maleeva. Cuando el partido parecía llegar a su fin (la yugoslava ganó el primer set por 6-4, y el segundo lo llevaba encarrilado por 4-3), Parche corrió por la barandilla para asestar una puñalada por la espalda a la tenista con un cuchillo de 23 centímetros.

Por suerte, Seles justo se había inclinado para incorporarse y la hoja solo entró dos centímetros, cerca de la cuarta vértebra torácica. Posteriormente, los médicos constararon que no tenía dañado ningún órgano, pero también manifestaron que si no llega a incorporarse, hubiera quedado paralítica. En su biografía, publicada en 2009, Seles recordaba el incidente. “No sabía lo que pasaba. De repente me costó respirar y sentí un dolor horrible en la espalda”.

Parche solo quería retirarla temporalmente de las pistas, según contó en el juicio, algo que por desgracia logró. Sumida en depresión, tardó dos años en volver a las pistas con un partido de exhibición, y en 1996 volvió a imponerse en un torneo. Si bien conquistó 20 torneos después de la agresión, nunca volvió a ser la misma.

Hugo Sánchez (Fútbol)

El mundo del balompié es el deporte que, por desgracia, más noticias ha sacado a colación de agresiones por parte de aficionados. En la pasada campaña se vivieron varios sucesos muy desagradables, con peleas entre padres con jugadores en diferentes equipos, hinchadas vapuleándose en las gradas o incluso equipos batallando, literalmente, sobre el césped. El deporte rey no lo es tanto a tenor de la violencia que en él se expone, al menos en ocasiones.

Pero recordando una agresión de un aficionado a un futbolista, nos podemos trasladar a la campaña 90/91. En un Mallorca-Real Madrid celebrado el 10 de febrero de 1991, el futbolista mexicano Hugo Sánchez sufrió el ataque de un aficionado loco de ira, quien manifestó que el ariete blanco había estado provocando continuamente a la grada. Se lanzó decidido a por el 9 del Real Madrid, e incluso se conoció posteriormente que portaba un mazo de un bombo. Si bien le propinó un primer golpe, por suerte los jugadores de uno y otro equipo evitaron que el incidente fuera a más.

El agresor fue condenado posteriormente a diez días de arrestro, y reconoció estar bebido en el momento de la agresión.

Más recientes, la rivalidad entre Real Madrid y FC Barcelona ha dejado imágenes para el olvido. Así, los lamentables lanzamientos de objetos, cabeza de cochinillo incluida, a Luis Figo tras fichar por los blancos en un partido celebrado en el Camp Nou, en 2002. O el puñetazo que soltó un aficionado madridista al entonces portero blaugrana Pepe Reina en un choque disputado en el Santiago Bernabéu, en el año 2001.

Rudy Tomjanovich (Baloncesto)

La NBA ha protagonizado algunas de las peleas más lamentables en la historia del deporte, como la que protagonizaron en 2004 los Indiana Pacers y los Detroit Pistons, con jugadores lanzándose puñetazos entre sí y contra los aficionados. Ron Artest, curiosamente renombrado posteriormente como Metta World Peace (Objetivo la paz mundial), fue uno de los grandes agitadores de aquel tumulto que le costó poner fin a la temporada. Todo comenzó con un fan de los Pistons lanzando un vaso a Artest, entonces descansando y esperando su turno para regresar a la cancha. A partir de ahí, la escena fue dantesca. No solo fue sancionado el entonces jugador de los Pacers, sino que también hubo sanciones, más leves, para cuatro jugadores de los Pistons y otros cuatro más en los Pacers.

Sin embargo, hay que retroceder al 9 de noviembre de 1977 para recordar ‘El puñetazo’ (ver foto que ilustra este reportaje). Así se bautizó la escena que se vivió en un choque entre Los Angeles Lakers y Houston Rockets, día en el que la muerte estuvo más cerca que nunca. Fractura de cráneo, fractura de mandíbulas y dislocación de la superior, fractura del tabique nasal, laceración facial múltiple y conmoción cerebral severa, así rezaba el parte médico sobre el estado de Rudy Tomjanovich, quien necesitó múltiples intervenciones quirúrgicas para arreglar su rostro.

Todo sucedió muy rápido. Una tángana en mitad de la cancha dejó involucrado a varios jugadores. Tomjanovich, alejado del centro, corrió hacia el lugar de la tangana, cuando el pabellón enmudeció. Un brutal puñetazo de un prometedor ala pívot, Kermit Washington, le dejó totalmente fulminado. Silencio en el Forum, con un Tomjanovich insconciente y sangrando de forma abundante. Pasó un minuto sin moverse y la escena invitaba a pensar lo peor, aunque por suerte pudo recuperarse. “Nunca escuché el disparo de una bala penetrar un cráneo, pero supe que tenía que sonar así. Estoy seguro de que ninguno de los que presenciamos la escena había escuchado nunca nada igual. Estábamos acostumbrados a ver peleas cada noche. Pero aquello no. Aquello fue escalofriante”, recordaba el periodista del Houston Post, Thomas Bonk.

26 partidos y 10.000 dolares de sanción para Washington (entonces la mayor sanción aplicada en la NBA) hizo que el prometedor ala pívot perdiera el nombre que se estaba ganando en la liga. Paradójicamente, agresor y agredido compartieron equipo nueve meses después, aunque el incidente cambió por completo la historia de uno y otro. También de la NBA, que en la 78/79 decidió aplicar el triple con la intención de evitar los salvajes marcajes que se vivían bajo el aro y alejar así a los jugadores de la zona.

(Vídeo. Primera parte, de siete, de un documental sobre esta historia. En inglés)

Nancy Kerrigan (Patinaje)

En esta ocasión, la agresión no la produjo ni un aficionado ni tampoco se realizó durante la práctica deportiva, pero la lamentable historia que encierra el episodio que vivió Nancy Kerrigan bien merece ser recordado.

La patinadora americana estaba en pleno ascenso en su carrera deportiva, con una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1992 y obtuvo la medalla de plata en el Campeonato Mundial de 1992. Tras un 1993 no demasiado exitoso, esperaba con ganas los Juegos Olímpicos de Invierno de 1994. Pero una agresión sufrida en enero de aquel año, a tan solo siete semanas del evento, echaba al traste cualquier esperanza. La patinadora, después de un entrenamiento, era asaltada y golpeada con un bastón policial en la rodilla derecha cuando se dirigía a los vestuarios.

El ataque, grabado por una cámara de seguridad, fue perpetrado por el ex marido de Tonya Harding, la cual era una de las grandes rivales en Estados Unidos de Nancy Kerrigan. Pero en este caso, la patinadora agredida pudo resarcirse sobre la pista de patinaje, ya que finalmente se recuperó a tiempo y pudo saborear la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Invierno.

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